Archive for 10 febrero 2010

El pecado sexual, carta de un pastor

Este es una carta que un querido hermano pastor en México, Nelson Morales, escribe a un hermano que ha caído en pecados sexuales. Vale recalcar que es una carta real de consejería del pastor a su oveja. Un hermoso devocional para orar y considerar. Más de estudio del pastor Nelson en http://www.sermonstogrow.com

Mi apreciado Hno. Jacinto (nombre anónimo que suelo dar a casos reales): Te agradezco la buena recepción a la consejería que te di vía INTERNET. Mi Dios te de sabiduría para buscar, a través de su gracia, como recuperar el amor de tu esposa, comenzado por devolverle su dignidad de mujer y de hija de Dios. Seguí pensando ayer en ti, Hermano, y pensé que hoy te escribiría una nota especial que debe darte la dimensión bíblica de las cosas que en Uds. han pasado y que te permitiría conceptuar mejor los consejos que te di. También puedes oír algunas de mis charlas matrimoniales en la WEB, buscando la página http://www.sermonstogrow.com y si deseas compartirlas con otros Hermanos, haces bien. Si pudieras grabárselas a tu esposa y darle una copia de esas enseñanzas, sería muy bueno también.

Lo que quería es que magnificaras en su justa dimensión la fornicación y el adulterio que has vivido desde tu juventud; pero mayormente, el que viviste estando ya casado. La dimensión que le atribuye nuestro buen Dios a través de su Palabra, es lo que llevo al Rey David a escribir el Salmo 51, buscando el perdón y la comunión con nuestro Padre Celestial otra vez.

¿Como valora nuestro Dios ese pecado?

1.- Nuestro Dios inspiró al Apóstol Pablo para hablarnos del tema a través de los Corintios, quienes antes de ser creyentes, tenían una cultura muy liberal en cuanto a las relaciones sexuales de todo tipo y que fue un conflicto serio cuando fueron creyentes bajo el ministerio de fundación de Iglesias del Apóstol. Por eso en Primera de Corintios 6:9 al 20, desarrollando ese tema llega a clasificar los pecados de tal manera que termina diciendo: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, esta fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (6:18).

2.- El pecado de adulterio fue uno de los asuntos relevantes que sucedió entre Hermanos de Fe en las Iglesias de Tesalónica, puesto que algunos adulteraron con algunas de sus Hermanas dentro de las congregaciones. Cuando lees Primera de Tesalonicenses 4: 1 al 8 te das cuenta de que tan grave es esto. Porque dice desde el versículo 2 hasta el 8: “Porque ya sabéis que instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencias, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”.

3.- El Espíritu Santo inspiró a Salomón para escribir Los Proverbios, en los días que él mismo caminaba en la santidad y sabiduría de Dios, cuando era un rey joven, 1015 a.C.. Sin embargo, quebrantó Salomón sus propias enseñanzas, cuando en sus años de la edad mediana, dedicó parte de su vida a un liberalismo sexual con mujeres que tomó por esposas, en que a cambio de sexo con él, indujeron su corazón a admitir la idolatría en su casa y en su Reino. Y esto no lo hizo por ignorancia, pues Moisés escribió en el 1451 a.C. los requisitos de Dios para el que llegara a ser Rey con su Pueblo Israel, diciéndolo así en Deuteronomio 17:17ª: “Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe”.

Y fue a través de él que nuestro Dios nos dejó en los Proverbios tres capítulos tremendos que desarrollan el tema del adulterio de manera magistral. Los capítulos 5, 6 y 7 nos dicen como nace el adulterio, como se vive, que consecuencias trae y como lo valora Dios. Y remarca más aun su enseñanza con los Proverbios 2:16 al 19; 22:14; 23:27 al 28; y 30:29. Y culmina con lo que le dijo su madre al Rey Lemuel, que sí supongo que era Betsabé enseñándole a su hijo Salomón, en Proverbios 31: 1 y 2; por experiencia propia, ella sabía el daño que le hace a un Rey, o Gobernante, las mujeres no legítimas en su vida, cuando dijo: “¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos? No des a la mujeres tu fuerza”.

4.- Y finalmente, sí observas con atención las listas del Nuevo Testamento, de quiénes no entrarán en el Reino de los Cielos, verás que la mayoría de ellas son encabezadas por los “Adúlteros” o “Fornicarios”: Romanos 1: 29 al 32; Primera de Corintios 6:9 al 10; Gálatas 5:16 al 21; Efesios 5: 1 al 5, por ejemplo.

Nota: Te aclaro que siendo pecado la relación sexual ilícita, el casado comete adulterio y el soltero, fornicación.

Con estos 4 puntos quería que vieras la dimensión real y justa que nuestro Dios le da a la vida sexual de todos sus hijos y culminó citando las Palabras del Apóstol Pablo a Los Hebreos, cuando les dice en capítulo 13, versículo 4: “HONROSO SEA EN TODOS EL MATRIMONIO, Y EL LECHO SIN MANCILLA; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”.

Pero ¿que ves en ti y en muchos de los Hermanos de Fe entre las iglesias, comenzando, por nosotros, los pastores? Mucha ligereza. ¿Verdad? Tanto para enseñar, preparar y juzgar los casos cuando suceden. ¡Y sobretodo libertinaje! Ver pornografía, masturbarse, mirar codiciosamente mujer ajena, y tener relaciones extra-matrimoniales, se repiten. Y peor aun, Pastores, Líderes y Miembros de nuestras Iglesias viven este pecado, como la más frecuente falta entre los “Hermanos Evangélicos Cristianos”. ¿Acaso no habías leído, o sabido, que nuestro Señor Jesucristo dijo, repitiendo el séptimo Mandamiento de Dios, en la Ley de Moisés: ” No cometerás adulterio”. Enseñando enseguida, “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Y si lees de Mateo 5: 27 al 32, verás que este en un asunto serio en la justicia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Entonces, yo mismo debo luchar día con día contra estos deseos que batallan contra el alma. Tengo 62 años, querido amigo, y sigue siendo una parte del viejo hombre que batalla por triunfar. Somos un matrimonio con 43 años de vida conyugal. Nuestro amado Dios nos bendijo con 7 hijos, de los cuales 5 ya se casaron y he pasado 33 años como Pastor, ministrando la Palabra de Dios a muchos miles y aun así, la batalla por no caer en la tentación sexual sigue siendo diaria y se que debo ganarla, como si fuera la primera vez que soy tentado. Le debo a mi Dios mi salvación, mi familia, mi ministerio y en medio de esas tentaciones, digo: ¡Señor! ¡Ayúdame a vencer otra vez, por favor!, o a veces digo: ¡Señor! ¡Perdona a tu siervo, que con una mirada, que con un pensamiento, que con un deseo, o aun, que con un sueño, te ha fallado otra vez!”

Así que, Hermano Jacinto, también debes orar por mí, como yo lo hago por ti, para que ambos tengamos victoria y para que hagamos la voluntad de Dios, a pesar de nosotros mismos. Sigo a tu disposición y anhelo que un día, te merezcas que tu esposa te ame y desee regresar a su matrimonio contigo. ¡Eso lo tú debes hacer! Lo que mi Dios hará, es darte la sabiduría para saber que hacer. Gracias por compartir mi primera carta de consejos con tu Pastor. Sin embargo, sería aun mejor, sí le das una copia de todos los e-mails que me escribiste, donde me contaste por orden las cosas sucedidas, porque así tu Pastor aprenderá, por este ejemplo, algo del método de consejería que uso y que llamo “AUTOCONFRONTACION”; pero que también yo lo aprendí de otros.’’ Y sí das copias también de estos e-mails a tu esposa, harás mejor aun y así sabrá también ella, qué estás haciendo para buscar como restituir tu matrimonio.

Mi Dios te de su gracia en todo. Seguiré en espera de tus reflexiones y del testimonio de tus acciones. Okey? Tuyo en Cristo, nuestro común y suficiente Salvador.

Pastor Nelson Morales.