Archive for 28 diciembre 2012

Los Siete Lamentos de los Pastores

Escrito por: Dr. Thom Rainer.

Recientemente entreviste más de veinticinco pastores que han estado al menos venticindo años en el ministerio. Todos ellos están sobre los 55 años de edad. Algunos de ellos están ya retirados, pero la mayoría de ellos todavía están en un ministerio tiempo completo.

La entrevista era simple. Yo pregunté una sola pregunta: “¿De qué cosas se lamenta de los años que ha servido como pastor?”. Podían responder las preguntas escuetas o podían elaborarlas.

Tres pastores respondieron tan poco como dos, un pastor dio nueve respuestas. La mayoría de los pastores notaron entre tres y cuatro lamentos. Como un investigador, comúnmente veo patrones de desarrollo en este tipo de investigaciones subjetivas. Cuando terminé, pude ver siete patrones definitivos y pude ver la frecuencia con que ocurren.

Seguidamente están los siete lamentos principales que note en orden de frecuencia. Recibí un total de 17 diferentes respuestas, pero sólo estás siete sucedieron en algún grado de repetición. Después de cada lamento, he provisto una frase representativa directa de alguno de los entrevistados.

 

1. Falta de entrenamiento práctico para el ministerio de la iglesia local. “No estaba preparado para el 80% de ministerio día a día después que me gradué del seminario. Hubiera querido haber encontrado recursos o lugares donde pudiera tener un entrenamiento práctico. Tuve que aprender en la escuela de los golpes duros y fue muy doloroso en ciertas ocasiones

2. Preocuparme de más por las críticas. “Tuve el ingenuo punto de vista que de muchos cristianos en la iglesia habría siempre de mostrarse amor unos a otros. ¡Hombre estaba equivocado!. Hay miembros malos en las iglesias allá afuera. Mi lamento es que gasté muchísimo tiempo y energía emocional lidiando con las críticas. Pienso en las cientos de horas que perdí enfocándome en críticas y eso me hace lamentar hoy”.

3. Fracaso en no ejercer la fe. “En algún momento de mi ministerio, comencé a jugar a la defensiva y dejé que el “status quo” se convirtiera en mi forma de hacer la iglesia. Estaba temeroso de tomar pasos de fe y que mi ministerio e iglesias sufrieran como resultado. No sólo fui demasiado cauteloso en las iglesias que serví, fui demasiado cauteloso en mi ministerio. Realmente sentí a Dios llamándome a fundar una iglesia en  cierto punto, pero fui muy temeroso de tomar este paso”.

4. No tener suficiente tiempo con la familia. “No puedo decir que las personas no me lo advirtieron. Un sabio pastor me dijo que tenía una amante. Cuando vio mi enojo levantarse, el me dijo que mi amante era la ocupación en mi iglesia, y mi familia estaba sufriendo por mi negligencia. Me duele decir esto, pero uno de mis hijos mayores sigo en rebeldía y sé que es un resultado directo de mi negligencia hacia él cuando era joven.

5. Comprender los problemas básicos de negocios y finanzas. La primera vez que vi el presupuesto de mi iglesia, pensé que lo estaba viendo en una lengua extranjera. El griego es mucho más fácil que las finanzas. No te enseñan finanzas básicas para la iglesia ni negocios en el seminario y tampoco tuve la iniciativa de educarme por mi cuenta en esto. Realmente me sentí estúpido en muchas de las discusiones sobre presupuesto y otros temas de negocios en la iglesia.

6. Fracaso en compartir el ministerio. Permítame ir directo al punto. Yo tuve dos complejos. El primero era el complejo de Superman. Sentía que si quería que el ministerio fuera bien, tenía que hacerlo yo. No podía pedir o preparar a alguien aparte de mi. Mi segundo complejo era el complejo de evitar conflictos. Estaba tan temeroso de que me criticaran si no visitaba personalmente a la tía Susie cuando ella tuvo una cirugía ambulatoria, a tal punto que termine exhausto.

7. Fracaso en hacer amigos. “Sé que esto es cliché, pero puede ser solitario ser pastor. Creo que muchos pastores se meten el problemas porque podemos quedarnos muy solos. Hubiera querido hacer un mejor trabajo en la búsqueda de verdaderos amigos. Sé que si hubiera hecho el esfuerzo, habría habido un número de pastores en la ciudad con quienes puede haber sido amigo. Muchas veces estaba tan ocupando haciendo “cosas” que no tuve tiempo de hacer las cosas que realmente importaban.

Entonces, ¿qué piensas de estos siete lamentos?, ¿cuál añadirías?.

Dr. Thom Rainer es el presidente y director ejecutivo de LifeWay Christian Resources de la Convención Bautista del Sur. 

 

Como Planificar tu Predicación para el 2013

Escrito por: Joe Buchanan, Pastor de Primera Iglesia Bautista en Metropolis, Illinois

El año nuevo está a la vuelta de la esquina, ¿Has planeado ya tu calendario de predicación para el 2013?. Aquí te dejo algunos consejos que te pueden ayudar para tu predicación en el próximo año.

1. Invierte tiempo ayunando, orando y preparándote espiritualmente para oír a Dios. La cantidad de tiempo y la manera en que haga esto depende de cada individuo. No hay sustituto, en ninguna manera, para prepararte espiritualmente para oír al Señor. Conforme me preparo para comenzar a trabajar en mi plan de predicación, me gusta invertir 3-4 días ayunando, dedicando mucho tiempo durante cada día examinándome espiritualmente y orando. Ninguna cantidad de planificación puede sustituir la oración para escuchar al Señor. Cada paso en este proceso debería de estar bañado y saturado de oración. Entre más tiempo inviertas en la preparación espiritual, es mejor.

2. Identifique los tema claves y necesidades que enfrenta su congregación. Me gusta tomarme una tarde para simplemente orar usando del directorio de la iglesia, pidiendo a Dios que traiga a mi mente las necesidades individuales y las necesidades de la congregación como tal. Mientras el Señor trae varios pensamientos a mi mente, voy haciendo una lista de temas y necesidades. Una vez que he orado por cada nombre en el directorio de la iglesia, vuelvo a la lista y categorizo las necesidades e identifico los temas con que más presión enfrenta nuestra iglesia.

3. Bosqueje su estrategia de predicación. Uno de los factores claves para la predicación eficaz es tener variedad en su estilo y enfoques. Recomiendo altamente que haga su predicación a través de los libros individuales de la Biblia la espina dorsal de su ministerio de predicación, pero también he descubierto que es efectivo variar mi estilo de predicar a través del año. Va a tener que ajustar el plan para conocer sus necesidades pero he tratado de incluir lo siguiente en mi plan anual.

  • Predicar dos libros de la Biblia.
  • Una serie temática expositiva sobre la familia.
  • Una serie expositiva teológica de una doctrina fundamental de la Biblia
  • Sermones para celebraciones especiales o series cortas.
  • Mensajes independientes que lidien con temas específicos de la comunidad.

4. Decida como va a observar las ordenanzas y los domingos especiales. Cada iglesia tiene sus propios servicios especiales y maneras de observar las ordenanzas pero esto no significa que no podamos ser creativos en como nos manejamos con ellos desde el púlpito. Graduaciones de escuela dominical, servicios de bienvenidas y otros días especiales necesitan ser puestos en el calendario y dar atención especial en nuestros planes.

5. Diagrama el número de mensajes en cada serie. Esto no es una ciencia exacta y le aconsejo en dejar 1-2 domingos abiertos después de cada serie en su calendario. De esta manera si usted desea añadir un mensaje extra o si fue interrumpido en su calendario, tiene lugar en el para administrar los tiempos. Aquí hay dos ejemplos de guías:

  • Para las series a través de un libro. Yo construyo el número de mensajes basado en el bosquejo que tengo de un libro en particular. Usualmente, leo el libro entre 5-8 veces y luego consulto un par de comentarios para ver como otros han bosquejado el libro. Una vez que tengo bien establecida la estructura del libro, dibujo un  bosquejo de la serie entera de sermones. He descubierto que la manera más efectiva de hacer esto es identificar un tema de conexión que se desplaza por todo el libro. Hace un par de años atrás por ejemplo, prediqué sobre 1 Juan usando el tema “Cristianismo Auténtico”.
  • Para una serie temática. Estudio todos los pasajes relacionados con un tema en particular, luego escojo 4-5 de los pasajes claves que usaré cuando predique las series. Estos es un enfoque expositivo temático, porque escojo los pasajes basado en los temas, pero luego predico los pasajes individuales en forma expositiva.

6. Une los calendarios de predicación: 

  • Comience marcando las celebraciones, domingos especiales, vacaciones, todo lo que haya en su calendario.
  • Busque aberturas y programe la serie expositiva más larga para que pueda ser tan ininterrumpida como sea posible. Personalmente, me gusta comenzar la serie expositiva al inicio del año, justo después de Semana Santa o a principios de Abril. Usted decidirá que es mejor para usted.
  • Programe las otras series donde estas calcen de la mejor manera en el calendario o donde se ajusten con otros énfasis de la iglesia.

7. Haga una lista de recursos que necesitará para completar cada serie. Me gusta comprar comentarios mientras estoy predicando sobre libros individuales de la Biblia. Mientras diseño mi plan, también investigo para encontrar los comentarios y recursos más útiles del libro que estoy predicando en ese momento. Como estoy trabajando con un presupuesto limitado, necesito planear cuando y como voy a comprar los recursos. En los dos últimos años he comenzado a comprar la mayoría de los comentarios y materiales de estudio bíblico con el programa Estudio Bíblico Logos. Si está planeado usar video u otros recursos, este sería un buen momento para empezar a pensar sobre estos temas también.

8. Decida como va a promover su predicación a través de impresiones y medios sociales. Como predicadores modernos también tenemos que pensar como promocionar nuestro mensajes a través de impresiones y medios sociales, con el fin de atraer a la mayor audiencia posible. Si la iglesia tiene una cuenta en Facebook o en Twitter, estas pueden ser herramientas efectivas para promover las series de mensajes. Pero con el fin de provocar un mayor impacto en las personas se debe de planificar con anticipación.

Para más ayuda en como planear la predicación del año, le recomiendo el libro del Dr. Stephen Rummage titulado “Planeando su Predicación: Un Guía Paso a Paso para Desarrollar su Calendario de Predicacion”.

You can be part! / Puedes ser parte!

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Personas que se Perdieron la Navidad: Líderes Religiosos

Personas que se Perdieron la Navidad:

Líderes Religiosos

Por John MacArthur

Muchas personas se pierden la Navidad. Se puede observar el día de fiesta por la decoración de sus hogares y el intercambio de regalos con la familia y amigos, pero pasan por alto completamente el significado espiritual de la encarnación de Cristo.

La historia del nacimiento de Cristo está llena de personajes que efectivamente se perdieron la primera Navidad. Un grupo significativo de ellos se menciona de pasada en el relato de Mateo de la traición de Herodes. Ellos son los líderes religiosos. Mateo 2:4-6 describe la escena.

“Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.”

Esto es escandaloso. Los sumos sacerdotes y los escribas sabían exactamente donde Cristo había de nacer. Estos fueron los teólogos, las mentes, los cerebros de la aristocracia farisaica, la élite religiosa de Israel. Ellos conocían la Escritura lo suficientemente bien como para citar a Miqueas 5:2, que profetizó que el Mesías nacería en Belén. Sin embargo, se perdieron la Navidad.

El pueblo judío había estado buscando por su Mesías desde que Moisés profetizó que un gran profeta vendría (Deuteronomio 18:15). Estaban esperando ansiosamente un libertador. Sobre todo ahora que estaban viviendo bajo la opresión romana, la nación entera deseaba su venida. Era la gran esperanza de los siglos. El destino de Israel estaba ligado a Su venida. Él era su salvador, el Mesías, el Cristo, el Ungido. La intensidad de su hambre se ilustra en el ministerio de Juan el Bautista. La gente se reunió para escuchar al que había sido enviado para preparar el camino para el Mesías.

Sin embargo, aquí estaban los expertos en teología, los guardianes de la verdad espiritual en Israel, y ni siquiera se molestaron en recorrer unos pocos kilómetros al sur de Belén para descubrir por sí mismos si este era el Mesías.

¿Por qué los líderes religiosos se perdieron la Navidad? Indiferencia. No les importaba. Al menos Herodes temía a la autoridad de Jesús. El mesonero podía alegar ignorancia. Estos hombres tenían todos los hechos. Simplemente a ellos no les importaba. Su Mesías no era realmente importante para ellos.

Si se supiera la verdad, ellos sentían que no lo necesitaban. Ellos se justificaban a sí mismos. Ellos guardaban la ley. Ellos creían que eran ya todo lo que Dios podría hacer de ellos. Eran perfectos en sus propias mentes y orgullo enfermizo.

La raíz de la indiferencia es siempre el orgullo. Estos hombres estaban demasiado ocupados consigo mismos para estar preocupados acerca de Jesús. Absortos en su propio orgullo, su justicia propia, su autonomía, llevaban a cabo su ritual y sus discusiones mezquinas teológicas en los confines de su propio sistema cómodo. No tenían tiempo para el Hijo de Dios. De hecho, cuando comenzó Su ministerio público, estos hombres se hicieron Sus principales adversarios. Ellos lo odiaban y lo despreciaban, y en última instancia, tramaron su asesinato. Ellos no lo querían. Ellos no lo necesitaban.

Me recuerda el grito doliente de Jeremías en Lamentaciones 1:12 mientras observaba todo Israel yendo por el camino de la destrucción. Él exclamó: “¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino?” Jeremías estaba diciendo: “¿Cómo puedes ser tan indiferente?”

La indiferencia es un pecado profundo contra Cristo. Lamentablemente, es una de las reacciones más comunes hacia El. Es típico de las personas religiosas que no piensan que necesitan un salvador. Tales personas piensan que están bien tal y como están. Esa es una actitud peligrosa.

El ministerio principal de Jesús fue para la gente que tenía problemas y lo sabían. Él dijo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13). En otras palabras, aquellos que son indiferentes –que no se dan cuenta de que son pecadores– no pueden responder a su llamado. Es posible, de hecho, que más personas en nuestro país ignoran a Cristo porque no se dan cuenta de cuán pecadores son que las personas que lo rechazan porque son malvadas y le odian sin motivo. Por todos lados se puede ver a persona indiferentes que no se preocupan por el Salvador porque no entienden su necesidad de salvación. Ellos abiertamente no se oponen a Él, sino que simplemente lo ignoran. Ellos no se preocupan por el remedio, porque no creen que tienen la enfermedad. Estas personas se pierden la Navidad.

(Adaptado de The Miracle of Christmas .)
Disponible en línea en: http://www.gty.org/resources/Blog/B121213

COPYRIGHT © 2012 Grace to You

Personas que Se Perdieron la Navidad: Herodes

Evangelio: Personas que Se Perdieron la Navidad:

Herodes 

Por John MacArthur

Conozca a otro hombre que se perdió la primera Navidad: Herodes. Mateo 2 cuenta su historia. Él era muy diferente del posadero. No era ignorante, estaba muy bien informado:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque

su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.” (Mateo 2:1-8)

Herodes fingió que quería adorar a Jesucristo, pero tenía miedo de Aquel que fue llamado el Rey de los Judíos. No quería ninguna competencia para su trono. La frase “se turbó” (v. 3) utiliza una palabra que significa “agitado, sacudido.” Transmite la idea de pánico. Su supremacía estaba en peligro. Él no tenía ningún lugar para cualquier otro rey de los Judíos.

Si el problema del posadero era la preocupación, el de Herodes era el miedo. Herodes era idumeo, él ni siquiera era un Judío. Su padre, Antípatro, había hecho algunos favores a Roma. Como pago, la familia de Herodes se le dio el derecho a gobernar Judea, que estaba bajo la ocupación romana. Herodes era un político consumado, él continuó haciendo todo lo posible para ganar el favor de Roma. Por su parte, el Senado romano le dio un ejército. Herodes fue capaz de extender su imperio desde Judea a Jordania a Siria hasta Líbano. Incluso se llamó a sí mismo “Rey de los Judíos,” y fue conocido por ese título hasta su muerte.

No es de extrañar que entró en pánico cuando se enteró de que alguien había nacido que estaba siendo llamado Rey de los Judíos. El se vio amenazado inmediatamente, incluso cuando Jesús era un bebé y él era un hombre viejo.

Herodes era despiadado. Su principal atractivo para Roma fue la eficiencia despiadada con la que fue capaz de extraer impuestos de la gente. Había asesinado a todos los asmoneos, los hijos de los macabeos, que había dirigido una revolución contra el gobierno de Grecia.. Quería asegurarse de que no lo volveré a hacer, así que simplemente los mato a todos. Él tenía diez esposas y doce hijos. Una de sus esposas, Mariamne, tenía un hermano, Aristóbulo, que era el sumo sacerdote. Herodes tenía miedo de Aristóbulo así que lo asesinó. Entonces él lo mató también.

Su paranoia era legendaria. Él estaba asustado de que sus dos hijos pudieran tomar su trono, por lo que él asesinó a los dos. Su vida entera fue una de conspiración y ejecución. Cinco días antes de su muerte ejecutó a todos sus descendientes que podrían haber reclamado el trono. En uno de los últimos actos de su malvada vida, él tenía a todos los distinguidos ciudadanos de Jerusalén en la cárcel y mandó a sacrificarlos en el momento de su muerte. “Estas personas no llorarán cuando yo muera,” dijo, “y los quiero llorando, incluso si lloran por alguien más.” Así que incluso en su muerte hubo una gran masacre.

Herodes era un hombre brutal y despiadado que no es difícil imaginar cómo iba a optar por descargar su rabia cuando se enteró de que un niño había nacido, que, según la profecía, era el verdadero Rey de los Judíos. Él se puso furioso cuando se dio cuenta de que los magos no iban a informarle de nuevo a él.

“Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.” (Mateo 2:16-18)

 

En su esfuerzo desenfrenado por acabar con un niño, Herodes tenía decenas de niños sacrificados. Dios ya había advertido a José y María, y habían huido a Egipto con Jesús. Así que Herodes fracasó. No sólo se perdió la primera Navidad, sino que su rebelión también propagó una gran tragedia. Todo esto fue a causa del temor –un celoso temor.

Existen varios tipos de Herodes, incluso en nuestra sociedad. El temor de Herodes era que alguien más podría ocupar su trono. Hay mucha gente que son como él. No van a permitir que nada interfiera con su carrera, su posición, su poder, su ambición, sus planes, o su estilo de vida. Ellos no van a dejar que alguien más sea el rey de sus vidas. Ellos ven a Jesús como una amenaza, y así se pierden la Navidad.

La gente no les importa tomar tiempo libre del trabajo para conmemorar el nacimiento de Jesús. Incluso lo aceptarán como un recurso cuando se meten en problemas. Con gusto pueden aceptarlo como un benefactor espiritual. Incluso están dispuestos a añadirlo a su vida y llamarse cristianos, pero no si El insiste en ser rey. Eso podría ser una amenaza a su estilo de vida o carrera, o cualquier otra cosa a lo que se aferre. Son tan temerosos y celosos de perder su propia autodeterminación como Herodes lo estaba de perder su trono. Se guardarán a toda costa sus propias prioridades, sus propios valores, su propia moral. No van a venir a Cristo si Él amenaza con restringir su estilo de vida. No van a aceptar Su derecho a gobernar sobre ellos. Quieren dirigir el espectáculo.

El mundo está lleno de personas que gritan: “No queremos que éste reine sobre nosotros” (cf. Lucas 19:14). La gente quiere determinar sus propias carreras, tomar sus propias decisiones, dominar su propio destino, trazar su propio destino. Y por eso tenemos un mundo de reyes que no está dispuesto a someterse a Jesucristo. Tales personas se rigen por el mismo tipo de temor celoso que condujo a Herodes. Al igual que el, se pierden la Navidad.

(Adaptado de The Miracle of Christmas .)

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Personas que se Perdieron la Navidad

Personas que se Perdieron la Navidad:

El Mesonero Personas que se Perdieron la Navidad: El Mesonero

Por John MacArthur

“No hay lugar.” Esas palabras vergonzosas describir más que la posada en Belén. Se aplican tan acertadamente al mundo de hoy. Lamentablemente, en todo el ajetreo de nuestras celebraciones de Navidad, la gente todavía no hace lugar para Jesús. Sin darse cuenta, se pierden la Navidad, al igual que la mayoría de las personas en Belén y sus alrededores en la noche del nacimiento de Jesús.

¿Sabía usted que la mayoría de la gente se pierda la Navidad todos los años? Esto puede sonar algo tonto, sobre todo en América, donde somos ahogados durante las vacaciones en un mar de publicidad de Navidad. Aún así, estoy convencido de que la mayoría de la gente se pierde la Navidad. Ellos observan la temporada porque la cultura dice que es lo que hay que hacer, pero las masas son totalmente ajenas a la realidad de lo que estamos celebrando. Mucha fantasía y mito se han impuesto en la fiesta que la gente es insensible al verdadero milagro del nacimiento de Cristo. La emoción legítima de la fiesta ha dado paso a una sentimental y poco sincero autoindulgencia.

Un periódico que yo vi tenía un pliego de dos páginas con algunas entrevistas a un hombre en la calle donde la gente ofrece sus opiniones sobre el verdadero significado de la Navidad. Las opiniones van desde lo empalagoso hasta lo irreverente. Algunos fueron sentimentales, diciendo que la Navidad es un tiempo para la familia, un tiempo para los niños, y así sucesivamente. Otros eran humanistas, al ver la Navidad como un tiempo para celebrar el amor al prójimo, el espíritu de dar, y ese tipo de cosas. Otros eran burdamente hedonistas, viendo a la Navidad como otra excusa para festejar. Ni una sola persona hizo mención del milagro incomprensible del nacimiento de Dios como un bebé humano.

¡Qué desastre es la Navidad! Hemos agravado las vacaciones con tantas tradiciones y tanto bombo e histeria que perdemos la simplicidad absoluta del nacimiento de Cristo. Es irónico que de todas las vacaciones, ésta se ha convertido en la más compleja. No es de extrañar que tanta gente se pierda la Navidad.

Sin embargo, una cosa no ha cambiado desde la época de José y María: casi todo el mundo se perdió la primera Navidad, también. Al igual que la gente de hoy, estaban ocupados, consumidos con todo tipo de cosas, algunas importantes, otras no, pero casi todo el mundo se perdió a Cristo. Las similitudes entre su mundo y el nuestro son sorprendentes. Cada una de estas personas tiene una contraparte en la sociedad moderna.

 

El Mesonero

Las Escrituras no lo mencionan específicamente, pero aquella noche en Belén, un posadero fue confrontado por un hombre y su esposa embarazada. Él les dio la espalda diciendo que no había lugar para ellos. Y así se perdió la Navidad. No sólo despidió a María y José, sino que él al parecer ni siquiera llamo a alguien para que pudiera ayudar a una joven madre a punto de dar a luz.

Lucas 2:7 presenta la escena: “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en paña- les, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Ese versículo se refiere explícitamente a un solo nacimiento. No había parteras, no había ayuda en absoluto para María. La Biblia ni siquiera menciona que José estaba presente. Tal vez si estaba, pero si él era el típico padre primerizo, habría sido de poca ayuda para María. Ella estaba básicamente por su cuenta.

Este nacimiento fue lejos de ser típico en la cultura judía del primer siglo. Estos no eran bárbaros o tribus aborígenes que enviaron a sus mujeres a la selva para tener a sus bebés solos en una hoja de plátano. Eran civilizados, inteligentes, educados, y, sobre todo, gente hospitalaria que se preocupaba profundamente por la vida humana. Sería muy raro que una mujer joven a punto de dar a luz fuese alejada de una posada y se fuera a dar a luz sola en un establo.

Sin embargo, eso es lo que pasó. María dio a luz al niño, lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre! Donde normalmente una partera limpiaría y envolvería al bebé, no había nadie. María lo hizo ella misma. Y donde normalmente habría habido una cuna o una cesta para el bebé, no había ninguna. María tuvo que ponerlo en un pesebre.

G. Campbell Morgan escribió:

Piense en el patetismo de la misma. “Ella dio a luz,” “lo envolvió en pañales.” Es muy bonito, pero ¡oh, la piedad de ello, la tragedia de la misma, la soledad de la misma, para que en esa hora de todas las horas, cuando la condición de la mujer debía ser rodeada de la más tierna atención, ella estaba sola. El método del escritor es muy distinto. Ella con sus propias manos envolvió la ronda del bebé con los pañales, y lo acostó en un pe- sebre. No había nadie que lo hiciere por ella. Otra vez os digo, la piedad de ella, y sin embargo, la gloria de la misma al corazón de María (G. Campbell Morgan, The Gospel According to Luke [Old Tappan, NJ: Revell, 1929], 36).

Como ya he dicho, el dueño no se menciona específicamente. De hecho, la Escritura no tiene claro qué tipo de albergue tenia Belén. La palabra griega traducida como “posada” es kataluma. Eso puede significar “habitación de invitados, “albergue,” o simplemente “refugio.” Así que la posada podría haber sido cualquier cosa, desde un precursor hecho y derecho de la moderna cama de pensión hasta un cobertizo en la propiedad de alguien que era construido para albergar a las personas y animales. La Escritura no da ninguna pista más allá de la sola mención de una posada. En cualquier caso, sea cual sea la hospitalidad que José y María buscaron, no estaba disponible para ellos. No se les dejo habitar.

El mesonero puede haber sido un terrateniente cuya propiedad incluía un abrigo informal, o tal vez fue el anfitrión de una pensión. En cualquier caso, un posadero en Belén perdió la primera Navidad. El Hijo de Dios podría haber nacido en su propiedad. Pero él le dio la vuelta a una joven madre a punto de entregar a un niño, y así se perdió la Navidad.

Él lo perdió porque estaba preocupado. Su posada, o de su habitación o su refugio cobertizo estaba lleno. Era el momento del censo en Belén, y la ciudad estaba repleta de todo el mundo cuya ascendencia regresó a la pequeña ciudad. Belén era la ciudad de David, por lo que cada descendiente vivo de David hubiera estado allí, junto con cualquier otra familia cuyas raíces estaban en Belén. La ciudad estaba llena de gente. El mesonero estaba ocupado. No había ninguna indicación de que era hostil o incluso antipático. El simplemente estaba ocupado.

Exactamente igual que millones de personas hoy en día. Sus vidas estaban consumidas con actividad – actividad no necesariamente pecaminosa, sólo las cosas que los mantie- nen ocupados. En Navidad, la gente está especialmente ocupada. Compras, banquetes, fiestas, conciertos, actividades escolares, y otras cosas que compiten por atención. Y en el desorden de la actividad, muchas personas preocupadas se perdieron del Hijo de Dios.

(Adaptado de The Miracle of Christmas .)

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